Buenas Malas Películas

17 11 2007

Es conocido el dicho de que “Es tan malo que es bueno”. Por supuesto que ese dicho se puede aplicar en todo tipo de eventos o personas y por supuesto donde más lo ocupo es en las películas.
Lo raro es que en nuestro país tenemos muchas películas malas, pero quedan sólo en eso.
Malas.
No alcanzan a generar una suerte de personalidad propia para pasar al nivel que viene a continuación y poder decir que son buenas por lo malas. La única que podría llegar a eso podría, y debería incluso, ser “Takilleitor” dirigida por Daniel de la Vega. Es un experimento desastrosamente fallido, pero a la vez sublime en la perfección de lo absurdo, sin sentido, mal gusto, inútil y ridículo. Es una película que vi hace unos 10 años y que nunca he olvidado. Les podría decir de que se trata, pero en verdad ni cuando la vi, ni una década más tarde, me siento capacitado para hacerlo y es que en verdad no entendí un carajo lo que pasaba en la pantalla. Lo mejor de lo peor y sin duda que será recordada por la inventiva pobre y los pocos sesos de su guión y puesta en escena. Una exquisitez de lo cutre, mucho más alentadoramente mala que muchas otras películas coterráneas que caen en la pedantería clásica. Filmes como “Fuga”, “Fragmentos Urbanos”, “”Santa Sangre”, quedan sólo en la superficie de lo malo y no se adentran en las aguas de la estupidez más abyecta para lograr perfección en su territorio y lograr ser una gran buena/mala película y no quedarse en la basura inútil y pomposa que son.
Internacionalmente hay grandes malas películas y ejemplos sobran.
Bubba Ho-tep, dirigida por Don Coscarelli y protagonizada por el Gran Bruce Campbell, cuenta la historia de un anciano Elvis Presley recluido en una casa de reposo que debe luchar contra una antigua momia egipcia que visita cada noche el lugar, para robar el alma de los pobres ancianos que allí viven. Punto no menor es que el mismísimo JFK, interpretado por el actor de color Ossie Davis, lo ayudará en su lucha. Absolutamente una delicia.
Para no dejar de lado a Campbell, él es el protagonista de buenísimas películas malas como la serie “Evil Dead”, dirigidas todas por el ahora importantísimo director Sam Raimi. Con una mano en el corazón, todas estas películas tendrán mucho humor, pero son obras que no resisten análisis alguno, pero no por eso dejo de ser un fanático de esa obra maestra en 3 actos.
Por los setenta se hacían obras imperdibles como “Gone in Sixty Seconds” (no confundir con el vómito de película de Nicolas Cage), dirigida por el doble de riesgo H.B. Halicki y que nos presenta la historia de un ladrón de autos profesional quien, a pedido de un mafioso, debe robar una gran cantidad de vehículos. Al robar el último solicitado, un Ford Mustang del 73, la policía está a la espera y la persecución se desata. Persecución que dura los próximos 40 minutos y que tiene un ritmo vertiginoso. Por esta misma senda se encuentra “Vanishing Point” de Richard C. Sarafian, con guión de Guillermo Cabrera Infante, es la historia de un tal Kowalski, quien debe entregar un auto en San Francisco y que no se detendrá ante nada.
Por supuesto, dentro de esto no pueden quedar fuera las películas del grupo ZAZ, también conocidos como los hermanos Zucker y Jim Abrahams. Si aun no saben de quien hablo, basta decir que son las cabezas detrás de verdaderos “Ben-Hur” del absurdo como “Donde está el Piloto? (Airplane!)”, “Top Secret” o “Naked Gun”, todas desopilantes en su género.
Los ochenta fueron un verdadero hervidero de malas películas, en las cuales muchas buenas malas aparecieron. Recuerdo “The Hitcher” con el señor del cine B malo/malo Rutger Hauer. Esta es la historia de un autostopista que se dedica a matar a todos los que lo llevan. Entretenidísima película que una vez vista se deja a un lado y se sigue con la vida.
El año 84 apareció un film considerado de culto. Protagonizado por extraños seres que si se alimentaban después de cierta hora mutaban y que se reproducían al contacto con el agua, ese año nos asustamos, a la vez que reímos, con “Gremlins” del desaparecido Joe Dante (desaparecido no por muerto, pero hace años que nada pasa con él). Por supuesto debido al éxito de estos seres aparecieron más seres raros y chicos.
El año 86 llegaron a nosotros “Critters” y “Troll”. El 90 surgió “Leprechaun”, protagonizada por una joven Jennifer Aniston, en su época sin amigos.
De más está decir que todos estos filmes eran malos/malos y no le llegaban ni a las rodillas a los fabulosos Gremlins, y por supuesto que estas películas tuvieron horrorosas secuelas. De hecho “Troll 2” está considerada como una de las peores películas jamás hechas. Pueden buscar en IMDB el top de las 100 peores y Troll 2 siempre se encuentra buscando el número 1 de lo más bajo, siempre peleando con obras del nefasto Uwe Boll, de quien hablaré en un fututo cercano.
Es una lástima que no haya visto aun Troll 2. Se preguntarán por qué quiero perder el tiempo en ver algo que sé será horroroso y no podría ser una mejor pregunta. No sé, pero hay algo en esas películas que me gustan.
En el cine no todo debe, ni puede, ser Bergman o Herzog. Sería una lata mayúscula. Hay espacio para cine de entretención y hay espacio para buen cine malo. Ese cine que hace reír muchas veces sin proponérselo, que no pretende ser más de lo que es. Que es ingenuo y con buenas intenciones. Mal actuado, mal escrito, mal dirigido, pero que sabe que está mal escrito, dirigido, actuado, iluminado, etc. y lo acepta, lo hace parte de si llevándolo muy en alto en su camino e importándole una raja lo que dicen y lo que piensen. Es un cine que respeto porque no me quiere engañar, porque está hecho así, sin tapujos ni máscaras. No me quiere vender nada más de lo que está en pantalla. Un cine hecho con las bolas bien puestas, y que es ridículo sabiendo que lo es, a diferencia de esas cosas encubiertas con motes como cine personal (cuando tienen a seres hablando y hablando y hablando de nada que roza algo de carne y hueso), cine maduro (cuando muchos personajes se tratan mal, se engañan entre ellos, se gritan, eyaculan de manera visible y nadie puso un micrófono para entender un 50% de lo que decían) o cine experimental (cuando tienen mala fotografía que roban de otros lados y cuentan historias que nadie entiende haciendo todo a la David Lynch). Todos estos se pueden ir un rato a la mierda.
El buen cine malo se nota y se quiere. Se hace respetar y sobresale del resto.
Claro que el rey del buen cine malo, basura, camp, trash y kitsch es John Waters, pero hablar de él requiere mucho espacio, el cual ya no me queda.
Aquí les dejo un trailer del documental acerca del fenómeno de Troll 2, se llama “Best Worst Movie”. En él se puede ver que nadie pretendió nunca nada más de lo que quedó en pantalla y que una obra así tiene mejor resultado que otras consideradas importantes por sus mismos realizadores (de muy de cerca viene la recomendación) y por más de un crítico descerebrado.


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One response

30 05 2009
felipon

Te escribi un comentario sobre Takilleitor. Te recomiendo leer Huerfanos y perdidos , de ascanio Cavallo y no seguiras perdido hablando pavadas. Te saluda felipon…

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